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ENTREVISTA A JAIME-ORTIZ-PATIÑO
Jaime Ortiz-Patiño
(París, 20 de
junio de 1930)
“Esta historia
empezó hace 22 años, yo tenía 55 y hasta entonces mi vida era
totalmente diferente. Cuando compré Valderrama nunca se me había
pasado por la cabeza meterme en el mundo del golf a no ser que
fuera para jugarlo. Siempre me gustó este campo, pero nunca
pensé que llegaría a tener una relación tan cercana.
Cuando Joe
McMicking (fundador de Sotogrande) le pasó el mando a Enrique
Zobel, que tomó las riendas de Financiera Sotogrande, decidieron
vender el campo que entonces se conocía como Las Aves. Yo me
enteré, encontré un grupo de compradores, siete amigos y yo, y
decidimos presentar una propuesta. Yo no quería que este campo
cayese en manos de cualquiera y que aquí empezase a entrar
turismo de baja calidad, de ninguna manera. Nos unimos los ocho
amigos, decidimos comprarlo, lo llamamos Valderrama (nombre de
uno de los cinco cortijos que McMicking había adquirido para
construir su sueño, Sotogrande) y yo me quedé con el 50%. Era
1985.
Tres años más
tarde les compré a los siete socios -Jacques
Bemberg, Rainer Gut, Helmut Maucher, Enrique Zobel, Paul Jeanty,
George Moore y
Sir Philip
Oppenheimer- su parte, yo tenía otras ideas y tenía una ilusión,
quería que fuese el mejor campo del mundo, el dinero que
generase quería revertirlo en el propio campo. Ellos hicieron un
buen negocio al comprárselo yo, y me quedé con todo.
En el 87 llegó Mel
Pyatt a través de Derek Brown con la idea de hacer aquí un gran
torneo. En aquel momento sólo había nueve hoyos que estuviesen
bien, estábamos dinamitando el terreno, había miles de camiones
de 5 toneladas por todas partes, bulldozers… Mel me convenció y
también convenció al Tour Europeo de que el patrocinador elegía
el campo donde quería que se jugase la Gran Final que habían
concebido, y él quería que fuese en Valderrama.
Pensé que Mel
estaba loco, porque no solo debía convencernos a mí y al
Circuito, sino también a la junta directiva de Volvo. Yo le dije
“Mel, te va a costar convencerles, va a ser difícil”, y él me
dijo “lo sé, pero me van a escuchar”.
Vino a mi casa a
almorzar con Carlerec Haggstrom, un gran caballero, y la persona
que decidía en Volvo. Durante el almuerzo le conté mis planes, y
luego enseñvé el campo. Era verano, no había agua ni barro pero
tragamos muchísimo polvo y había tractores por todas partes. Le
mostré lo que hoy son los nueve primeros hoyos, la cascada y
toda esa parte. Él me miraba atónito, sacudía la cabeza de vez
en cuando y me preguntó “¿crees que lo puedes hacer?”. Yo le
dije “prometo que lo voy a hacer”, y así fue. Soy consciente de
que hoy no hubiese sido posible.
En esa época la
gente quería trabajar y mejorar, las mujeres querían tener
friegaplatos, los hombres televisión en color, mejores coches, y
aquí en la zona me encontré con todo el mundo dispuesto a
trabajar 15 horas al día 7 días a la semana, querían trabajar de
verdad para mejorar el nivel de vida. Yo les ofrecí la
posibilidad y lo aceptaron. Hoy en día, desgraciadamente, no
habría sido posible. En Francia, si trabajan más de 35 horas
semanales les meten en la cárcel, y aquí en Guadiaro ya no se
encuentra nadie que quiera trabajar los fines de semana y
festivos. Por eso sé que hoy, a pesar de la tecnología moderna,
no hubiese sido posible llevarlo a cabo. Me encontré con una
ventana abierta y la aproveché.
Cumplí mi sueño y
la promesa que le hice a Haggstrom, Valderrama estuvo terminado
a tiempo para el primer Volvo Masters. Creo que he conseguido
situar Andalucía en lo más alto de la industria turística, hoy
en día viene mucha gente a la Costa del Sol a jugar al golf, es
lo mismo que para los americanos Florida en invierno, Andalucía
es la Florida de Europa, pero me costó mucho hacerle ver eso a
mucha gente.
En el 88 muchos me
preguntaban, ¿dónde está Valderrama?, y yo decía, en España. Si,
pero ¿dónde está España? Yo decía, en Europa, en la zona del
Mediterráneo, y seguían sin ubicarlo. Y seguían preguntando, sí,
pero en el Norte o en el Sur, y yo les decía, está cerca
Marbella, un centro turístico muy conocido, y la capital es
Málaga, y se confundían con Madrid, y tenía que explicar que
Madrid es la capital de España. Cuando decía que Valderrama está
a 10 kilómetros al Este de Gibraltar todos sabían que era la
entrada del Mediterráneo. Hoy en día, de los 60 millones de
jugadores de golf que hay en el mundo el 90% saben dónde está
Valderrama, y saben que es el primer campo de Europa, donde se
jugó una Ryder Cup y ubican Andalucía en el Sur de España.
Este es el regalo
que yo he hecho a Andalucía por los 40 años que he pasado aquí
tan feliz. Aquí está mi sitio, y para mí lograr esto ha sido un
placer por todo lo que he disfrutado en esta tierra, quería
devolver algo a este país y a su pueblo, y he conseguido que se
conozca Andalucía como el centro del golf en Europa. Creo que ha
sido mi contribución, no solo para mí sino para los socios de
Valderrama.
Robert Trent Jones
me dijo una vez: “Jaime, es el mejor diseño que he hecho”. Al
principio, cuando se lo encargaron no le dieron suficiente
terreno ni tampoco el dinero para hacerlo. Cuando yo le llamé le
dije “si te doy el dinero y te compro los terrenos alrededor,
¿me haces un gran campo?”, y él me dijo, “the best” (el mejor).
Tengo la suerte de
haber nacido con estrella, he tenido mucha suerte en la vida, si
Dios así me lo ha dado Él sabrá por qué, he hecho algunas
tonterías en mi vida pero he sido una persona con mucha suerte.
Cuando me deshago de una cosa estoy feliz, por ejemplo cuando me
deshice de la finca que tenía en Ginebra, yo quería hacer nueve
hoyos, me hizo el diseño Trent Jones y en Obras Públicas no me
permitieron construirlo. Fui a juicio y lo perdí. Apelamos, y lo
perdí. Volví a apelar, llegó a la Corte Suprema y entonces lo
gané. Pude hacer los nueve hoyos pero no me permitieron poner
bunkers de arena, fueron cinco años de lucha en los que perdí
mucho tiempo y dinero. Al final me salí con la mía y lo
conseguí, hice el campo, jugué una sola vuelta, y vendí la casa,
la colección de obras de arte y la finca. Fue en 1992, y me
sentí feliz al marcharme, pensé, si no puedo hacer lo que quiera
en mi jardín, ¡al diablo con ellos!
También me he
deshecho de mi casa de Sotogrande y me siento feliz. Me di
cuenta de que vivía en una casa muy grande, con diez
habitaciones, piscina, sauna… he vendido la mitad a un banquero
y la otra mitad es para mi hijo Felipe. Ahora estoy en
Valderrama en una casa pequeñita, con una habitación y un
saloncito y me siento el hombre más feliz del mundo, no necesito
más.
También dejé la
presidencia de Valderrama y continúo siendo feliz. El año
pasado, después de 21 años, se la cedí a mi hijo Felipe; todos
me decían, “será terrible, qué triste Jaime”, pero no ha sido
así. Reconozco que tenía miedo y no sabía cómo iba a actuar
Felipe, pero estoy muy gratamente sorprendido, estoy muy
contento al ver cómo está haciendo las cosas, y me quedo
tranquilo porque me he dado cuenta de que lo he dejado en muy
buenas manos, las mejores. Pero yo me había comprometido con Mel
para hacer el Volvo Masters del 2007, y cuando prometo una cosa,
siempre la cumplo. Por eso esta semana he continuado
responsabilizándome del mantenimiento del campo. La semana
pasada y ésta he estado aquí todos los días a las 5.30 de la
madrugada a pesar de que no me encuentro muy bien. Me he sentido
como un niño y estoy deseando que esto termine para poder
dormir, ¡estoy muy cansado! Como un niño he estado contando los
días que me quedaban para terminar este trabajo, me acuerdo en
el colegio que decíamos, “nueve días para acabar y que lleguen
las vacaciones, ocho días, siete…” y a mí sólo me queda el día
de hoy para que lleguen mis vacaciones. Es magnífico poder ser
feliz, el hombre más feliz del mundo”.
Maria Acacia Lopez Bachiller
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